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Cinco entrenamientos éticos
No matar
Proteger la vida y el medio ambiente
No robar
Ser desprendido y luchar por la justicia social
No seguir una sexualidad dañina
Cultivar el cariño y el compromiso
No mentir
Fomentar la verdad y la armonía
No intoxicarse
Cuidar el cuerpo y la mente
Estos maravillosos principios guían todas nuestras actividades. Es importante tener en cuenta que no son mandamientos grabados en piedra por ningún dios, sino guías que nos sugieren el curso de acción más saludable en la mayoría de los casos. La clave está en comprender la ley de causa y efecto: Todas nuestras acciones, ya sean físicas, verbales o mentales, tienen consecuencias. Por tanto, deberíamos tener el cuidado de plantar aquellas semillas cuyos frutos queramos recoger. Cada uno de nosotros es responsable de sus propias acciones.
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